En nuestros días tenemos que responder la misma pregunta que hizo Elías en el Monte Carmelo. (1 Reyes 18:21)
Tal vez cuando escuchas esto, percibes que eres como aquellos que no se deciden cuando se presenta la Palabra de Dios. Por un lado está el mundo que propone una felicidad más allá de lo que la Biblia enseña. Por otro lado eres desafiado por simples declaraciones de la Escritura.
