He aquí, herencia del Señor son los hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. (Salmos 127:3)
Bendiciones hay muchas, la luz es una bendición, el agua es otra, la amistad es una más, la comida, el aire, la vida, el encanto, los colores y los sabores, las flores y los niños. Nuestros niños son bendiciones del Señor. A veces por lo que ellos hacen no los vemos como bendiciones pero lo son. David tiene dos hijos pequeños de cinco y siete años.
