Un río se interpuso en el camino de un escorpión. Éste, aprovechó que frente a él vió a medio sumergir a un sapo. El escorpión le pidió de favor que lo subiera en su lomo, y lo llevara hasta la otra orilla para cruzar el río.
El sapo respondió:
―¿Acaso crees que soy tonto? Si te subo en mi lomo, seguro me picarás y moriré.
